miércoles, 31 de octubre de 2012

¡ANDALE SPINNAKEROS!



Este fin de semana hemos dado a luz a dos nuevas hordas de “spinnakeros”. Dos grupos, unos el sábado y otro el domingo, cuyas vidas ya no volverán a ser iguales, envenenados como están por el influjo de nuestro querido, hinchado y portante spinnaker.
Lo cierto es que, personalmente, había estado esperando este curso: ¿estarían nuestros patrones dispuestos a dar un paso más en su evolución? ¿sería tal su entrega, que alguno de ellos sacrificaría su cráneo contra el tangón? ¿nos iríamos de orzada incontrolada gracias a timoneles despistados? En definitiva, nuestros patrones ¿tendrían agua salada en las venas o serían candidatos eternos al cómodo paseíto costero?



No hay nada como una vela falsa y un poco de imaginación para entrenar la maniobra. 















He de decir que ambos grupos se comportaron como aguerridos patrones, disciplinados y algo salvajes, casi piratas. Todo llegará. No hubo el más mínimo atisbo de debilidad. Aceptaron el reto con la frente alta y mirada adusta.  


                      No es fascista, ni esta llamando un taxi: su brazo se convierte por un momento en un tangón...¡Que instructor más versátil!

Ni pestañearon cuando les empezó caer instrucciones a viva voz exigiéndoles más rapidez, más precisión, más seguridad por parte de un instructor ya a esas alturas enajenado por la visión de una enorme vela esférica, azul y amarilla, que se hinchaba y contraía, respirando, dando vida a un magnífico velero que era arrastrado por la nariz hacia sotavento.





 El horizonte nos esperaba con los brazos abiertos, casi oíamos su canto de sirena…Por suerte la abducción de nuestro capitán duró poco. Sabía que Mallorca debía esperar, no era ese el fin de semana. Despertó de su ensueño y comenzó con el despliegue de maniobras: que si nos ponemos al través, ahora de popa redonda, ¡¡¡bájame ese puño de escota pardiez!!!, ¡¿qué pasa con esa contra?!, ahora a trasluchar, mantenme la vela hinchada….¡¿quién se encarga de la mayor?! , trasluchamos de nuevo y esta vez tiene que ser perfecto, esa braza tiene que estar más cazada, narices!!!!


El sábado fue un día más pausado, con una suave brisa de tierra que nos permitió experimentar las virtudes de tan plácida navegación. El domingo, en cambio, tuvimos que buscar mucho hasta que encontramos las condiciones para izarlo con seguridad. Esta segunda jornada fue más violenta, con rachas de treinta nudos. En cuanto amainó hasta los quince nudos y pudimos deshacernos de los rizos de la mayor, bien pegaditos a Premiá, fuimos capaces de intuir los problemas a los que te puedes enfrentar con semejantes velas: zozobras, enredos, orzadas… Todo ello bajo control, bien cerquita del límite pero nunca sobrepasándolo. Quedó patente que no era un juego, había que estar concentrados y atentos. Despiertos y entregados a los que tienes entre manos, la mente clara y rápida, el cuerpo adoctrinado con mecanismos automatizados.


Alguno incluso se permitió el lujo de sonreir.


Un fin de semana perfecto, con toda clase de condiciones de navegación. Y lo disfrutamos a nuestra manera, uno apretando y los otros respondiendo, y cuánto más respondían, más le apretaba el otro, con satisfacción malsana, todo hay que decirlo, ya que más bien parecía una instrucción militar más que una clase de vela…Pero nadie se quejó, es más, parecían incluso satisfechos.
Lo habían conseguido, eran capaces de controlar la vela más grande con la que nunca habían navegado. No habían pinchado la vela, no habían enredado la maniobra, nadie se lastimó y dejaron al cansino instructor sin argumentos para sus imprecaciones. Le habían vencido, eran una máquina perfectamente engrasada…. Nacidos para navegar.







        
Lo único que quedó sin respuesta es quién se fue más orgulloso a casa.




Dani de Bita

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