jueves, 25 de abril de 2013

CUANDO NO HAY VIENTO, LO MEJOR ES RELAJARSE

Este lunes algunos nos escapamos de la oficina en busca de suaves brisas que nos llevara lejos del mundanal ruido... Y así lo planteamos: mochila con bocadillos, magdalenas y hasta pan de pipas. Lo teníamos todo preparado, todo, pero olvidamos un pequeño detalle: el viento.

Los  estrato cúmulos no suelen traer nada bueno, al menos para los veleros.


Salimos con ganas de practicar, estirar músculos, ejecutar maniobras con precisión y sentirse liberado y vivo. Y la inercia nos llevó a obviar lo indispensable, así que cuando dejamos atrás la bocana e izamos la mayor, tras apagar el motor, escuchamos el leve chapoteo de una embarcación inmóvil...
 El eco de la ciudad nos acompañaba a medida que nos alejábamos a la espeluznante velocidad de nudo y medio... no llegábamos ni a barco de remos y sin embargo, al recostarnos contra la borda y dejar escapar un suspiro de resignación, la paz se unió a la tripulación...qué tranquilidad...

Intercambiando impresiones sobre filosofía oriental...


Y ya sin tanta excitación, hablamos del nuevo disco de Salva (socio Pro) que entre clases, libros y familia es capaz de olvidar lo que nos debería mover a todos: la voluntad de expresarse, de crear... de sacar al monstruo que todos llevamos dentro ( nunca te lo quedes, sácalo a pasear, que quizás se pudre y te avinagra)...

Es lo que hacen muchos de los miembros del club, aún sin saberlo: buscan en la navegación el satisfacer sus anhelos, en este caso de horizontes lejanos y silencio, explayar los sentidos... relajarse, en definitiva, que la vida es dura...






Al final entre magdalenas y discos, casi sin enterarnos una alegra brisa de diez nuditos llegó y se llevó consigo nuestras ensoñaciones... vuelta al trabajo: trasluchadas, trimados y ángulos de viento aparente...









¡Qué afortunados somos los marinos!


Nuestro gran Salva, hombre polivalente.

Dani de Bita


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