jueves, 28 de noviembre de 2013

¡VAYA SÁBADO!




 Erase una vez, en un apacible mar, bajo un límpido cielo otoñal tres equipos de patrones: los rojos,



posando a lo "back stret boys"



 los azules


"¿saltamos a la comba?"







 y los chungos..


"somos duros, muy duros..."

 Nos encontramos en el port olimpic, delante de las oficinas de Corsa, sin dejarnos amilanar por una encalmada casi total, que amenazaba con perpetuarse. Como buenos marinos aceptaríamos lo que viniera sin perder el buen ánimo. Siempre hay cosas que aprender en un día sin viento. Mover 12 toneladas con 4 nudos de viento tiene su arte, no os creais. Al trimado fino dedicamos el primer tercio de la salida para pasar después a unas nada despreciables maniobras de remolque.







El nudo de remolque-supervivencia-doble gaza-as de guía español (cómo querais llamarlo) fue toda una aventura. Hacerlo en un taller de cabuyería es una cosa, y hacerlo en cubierta y darle la medida apropiada para encapillar las dos gazas es otra muy distinta.








Remolcador a barlovento, cabo bien adujado para asegurar que llegue a la embarcación remolcada, cabos bien asegurados y siempre especial atención a no templar el cabo hasta que todas las manos y pies de la tripulación guardan una resetuosa distancia.


Nadie lanza el cabo como Angel.


La entrada a puerto la simulanos de emergencia, sin motor. El primer objetivo era llegar hasta gasolinera pero como nuestros patrones lo hacían de maravilla decidimos llegar hasta el amarre. Eso sí, somos aguerridos pero no imprudentes: teníamos a nuestro querido Gustavo con la pneumática por si el experimento salía mal y necesitábamos una ayuda.

Gustavo, Salvamento Corsario





Por si acaso, no le pasamos el cabo ni le dejamos que remolcase los más mínimo, no fuera que pidiera la justa recompensa...








Y como nos gusta vivir bien, después de la salida nos fuimos todos juntos a comer. Del ágape no hay imágenes porque nadie quería dejar de tragar y tomar un par de fotos. ¡Gracias Fonda por el trato recibido!

Con el estómago lleno y la cabeza clara gracias al café fuimos tranquilamente hasta las oficinas donde Salvi nos deleitó con una clase magistral. La primera de muchas espero. El nos guiará en el camino hacia las regatas y gobierno eficiente de la embarcación.




En primer término, Alvaro parece pensar sobre la insoportable levedad del ser.


Las dos horas de la charla pasaron rápidas (buena señal) y nadie se quedó dormido (mejor señal todavía). Tratamos los elementos más básicos de la competición a vela, abriendo la puerta a nuevos capítulos para una mejor formación.




Fue un sábado excelente: navegamos por la mañana, hicimos "germano" al mediodía y aprendimos analizando por la tarde. Estamos en el camino correcto, cada día mejores patrones, cada día destinos más lejanos.


Hasta el gurú Juanjo, rey de los chungos, da su bendición: paz y gafas de sol, brother...


No hay comentarios:

Publicar un comentario