viernes, 19 de octubre de 2012

Travesía a Sòller - Octubre 2012

La travesía la hacíamos dos barcos ("Pipo" el Bavaria 46 de la escuela y "Fandango" Jeanneau Sun Odyssey 40 de los CNC Pro) con un parte meteorológico...¡MOVIDO!
Para comenzar salimos de noche con una mar plana y un viento sostenido de quince nudos…¿se puede pedir algo más?


Estíbaliz y la tripulación del "Fandango"
Para colmo la noche era clara y las estrellas nos adornaban la ruta. No hace falta decir que el patrón del "Pipo", Dani de Bita, aprovecho la abundante presencia femenina en la tripulación para marcarse un farol tras otro sobre estrellas, constelaciones e historias fantásticas.
Dió resultado, mucha de la tripulación sufrió de sopor extremo y se fue a dormir.

Ahí empezaron las guardias. Y la verdad ver a una pareja de guardianes, con sus chalecos puestos, al cobijo de la bañera y sin más ruidos que el chapoteo del casco contra el agua y el leve crujir de la madera de cubierta, todo ello, bajo un cielo profúsamente estrellado te hace sentir afortunado.


¡Zafarrancho de combate!
Hay rumores que aseguran haber visto lágrimas en los ojos del patrón al contemplar a sus pupilos…
Y de esta manera se llegó al amanecer, que fue nublado y confuso. 
El viento arreciaba, se tornaba más irregular y poco a poco la ola se iba formando: se hacía realidad la previsión. 

Dani de Bita, el patrón del "Pipo"
Entre el desayuno y el almuerzo quedo totalmente claro que el resto de la travesía sería movida: el viento ya no bajaba de veinte nudos y continuaba subiendo obstinadamente. El horizonte se poblaba de nubarrones negros y el patrón callaba. Algunos dicen que pensaba, otros que estaba dormido… pero un rayo cortando el cielo los espabiló a todos.


Se avecina tormenta... o más bien la tenemos encima.
Ya no bajábamos de los treinta con puntas de treinta y cinco, y nuestras velas enrollables cada vez eran más pequeñas, pero seguíamos yendo rápido, siempre por encima de los seis nudos de velocidad…y nos sentíamos bien!.

Para cuando nos alcanzó plenamente el chubasco llevábamos 12 horas de travesía y lo que se había convertido en un juego (quién veía la punta de viento más alta) se convirtió en una preocupante comprobación.
Llegaron las puntas de cuarenta nudos y extrañamente las payasadas de nuestro patrón cesaron. Llevaba ya rato timoneando pero fue entonces cuando indicó a la gente que se pusieran chalecos quién quisiera estar en la bañera y que se trincaran.


Unos tuvieron 30 nudos... los otros ¡40!
Antes de que la gente obedeciera un rayo mucho más cercano le hizo cambiar de parecer: todos adentro, menos Laura Planells, la contramaestre. No hace falta decir que la tripulación sabía que se dirigían a una muerte segura: la del vómito, la de las náuseas.
Pero lo aceptaron con elegancia. Bravo por ellos!!!! Por que no fue fácil encerrarse en un cascarón a ritmo de centrifugadora sin ver en lo que estás metido…desarrollamos los preparativos para recibir la tormenta y cuando las escoras por el oleaje sobrepasaban los cuarenta grados, se optó por correr el temporal.


¿En qué estaría pensando?
Y así estuvimos volando delante de olas que no conseguían atraparnos… Cuando la estabilidad estuvo de nuevo asegurada y la gente pudo volver a la bañera, mirábamos asombrados como semejantes masas de agua pasaban por debajo nuestro y cómo al alejarse dejaban enormes vacíos en los que no queríamos caer…una mezcla de miedo y excitación, todos menos nuestro querido patrón que a esas alturas era un pollo mojado que había perdido toda su fuerza…y claro está, nos reímos un poco de él.


El "Pipo" desde el "Fandango"
Con la tormenta perdemos de vista al "Fandango". Cada uno aguantando sus velas. Y así seguimos hasta que Laura como el que vió tierra gritó: ya clarea!! Se veían retazos de cielo azul por barlovento, lo peor había pasado.

Estábamos deseando llegar a tierra para secarnos y dormir largo y tendido.


El Jeanneau llegando a Port de Sòller
Ya con los dos barcos amarrados celebramos la aventura vivida y descorchamos unas botellas para celebrar el aniversario de la patrona del "Fandango", Estíbaliz. Tuvo un cumpleaños intenso.


Felicitats "Esti"!
¿Cómo definir nuestro fin de semana de travesía? Impactante, excitante serían los adjetivos que mejor se ajustarían.



1 comentario:

  1. Un fin de semana de película!
    Con estos dos patrones... ya pueden venir tormentas, que se convierten en grandes experiencias!

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