martes, 4 de diciembre de 2012

LOS ÚLTIMOS SERAN LOS PRIMEROS

El "pro-sailing-racing-corsa-team" ha roto el cascarón, una nueva bestia naval ha eclosionado, un equipo de piratas llamados para la gloria...





Fue nuestra primera regata en el club de vela de Badalona y contábamos con una alineación de lujo: Joan y Kiko de proeles, Laura y Belén al piano, Oriol y Alfred de timoneles y Teresa de "filtro de datos" Un servidor estaba de azuzador.

El día era claro y frío. La mar, plana. Terral entre suave y moderado. Condiciones magníficas para la navegación. El recorrido consistía en dos mangas barlovento-sotavento y en la categoría de Spinnaker habían siete barcos. No encontramos lado favorecido en el campo de regatas así que decidimos salir por en medio. Nuestra salida fue mala, todo hay que decirlo, quizás lo pero que hicimos en la jornada: salimos tapados, por un extremo, rozando la boya... casi nada.



 Sin embrago no nos amilanamos: en el primer bordo pudimos con el que sería nuestro gran contrincante y que después, nos dejaría atrás... No fallamos las viradas a pesar de nuestra falta de etrenamiento y llegamos a la boya de barlo con suavidad, preparando la maniobra de spi....Todo bien coordinado, todo a su tiempo, amurados a babor pasamos de ceñida a largo e izamos a la bestia...y en lugar de desplegarse como una flor en primavera, quedó retorcido, sin responder...y para cuando el azuzador iba a decir: no-habías-dicho-que-habíais-comprobado-el-spi con su "suave" tono habitual, la primavera llegó y la flor se abrió...






Fue nuestro mejor momento, navegábamos cómodos, recortando a nuestros adversarios, que tenían problemas... decidimos que no traslucharíamos, todo recto para después hacer un través hacia la boya de sota.

Y así fue. Y fue entonces cuando arreció el viento, con puntas de 24 nudos de aparente, no conseguimos aligerar el barco adecuadamente, cosa que nos perjudicó. Pero seguíamos ahí, último y penúltimo cruzando viradas, adelantando un sprint final que prometía...

Y todo cambió cuando tomamos la baliza de barlo de nuevo. Decidimos izar de nuevo el spi, a pesar de que la mayoría no lo hizó. El viento era demasiado fresco. Estábamos convencidos de poder aguantarlo. Pero pellizcamos la driza al izarlo y todo se acabó. El spi quedó hinchado pero a casi tres metros de la perilla de palo. Y decidimos navegar así, con nuestro spi impedido. Navegamos bien, pero no tan rápido y nos fuimos mucho de la boya...Por último un través y ver que ya no quedaba nadie. Estábamos solos. Pero contentos. Lo habíamos dado todo. Una muerte digna, que dirían.
No nos rendiremos: los últimos serán los primeros.

P.D: es una sensación extraña cuando pasas la línea de llegada y ves como el barco comité levanta la boya, te estaban esperando, a ti, el último, con ganas de que acabarás de una vez, que tenían que irse a comer...


Dani de bita.



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